Y YO, ¿QUÉ SUELO PONGO?

Leyendo un artículo sobre suelos el otro día me di cuenta de que hay un montón de posibilidades: tarima flotante, parquet, gres de pasta roja, pasta blanca, porcelánicos, que si terrazo, mármol, cemento pulido y microcemento y ahora encima los autoadhesivos de pvc o vinilo para poner y pisar… Con tanta variedad decidirse por el que más nos conviene puede ser toda una odisea, sobre todo cuando no tenemos muy clara la diferencia entre unos y otros.

Una de las grandes dudas que he tenido siempre es en qué se distingue el parquet y la tarima flotante. Yo pensaba que era que uno era de madera natural y otra sintética, pero no… también hay tarima de madera.

La tarima flotante puede ser laminada (sintética o de madera natural). La diferencia con el parqué está en cómo van colocados. La tarima va sobre una base de hormigón perfectamente nivelada y una tela de neopreno que sirve de aislante mientras que el parquet va sobre rastreles que permiten que se nivele según lo colocamos. Para entendernos, hay tres capas de madera encoladas entre sí, siendo la superior la que cambia en función de qué estilo y color queramos. Es más complicado de poner, el uso de cola  y barniz obliga a desalojar la vivienda hasta que seque y más caro que la tarima, pero es más resistente y cálido y no necesitamos tener un suelo a nivel para instalarlo.

La principal ventaja de la tarima flotante es el precio y que es mucho más rápida de colocar. Permite la instalación de la lama en cualquier sentido y no precisa acabado posterior (el parquet se tiene que barnizar y encerar después de colocarlo, pero esto también hace que resista más los roces)

Los suelos de madera, tanto tarima flotante como parquet, suelen durar mucho tiempo, la limpieza es muy sencilla (sólo pasar la mopa o la aspiradora hace que brillen y se vean perfectos) y ayudan a mantener la temperatura del hogar al ser aislantes.

En contra tenemos que no soy muy adecuados para sitios con humedad como cuartos de baño y cocina, su elevado coste, que necesitan cuidados periódicos para conservar su brillo y aspecto cuidado y que con el tiempo pueden aparecer ruidos al pisar.ImagenImagen

TERRAZO Y MÁRMOL

El terrazo es un material compuesto por guijarros de piedra conglomerados con cemento. En la actualidad, el mármol sigue siendo el árido de referencia para fabricar terrazo, bien sea sólo o combinado con otros tipos de piedra. Como ya he dicho, como conglomerante se usa cemento (normalmente cemento blanco, a veces coloreado con pigmentos). En los últimos años se han empezado a utilizar resinas epoxi y en menor medida otros compuestos como látex, resinas de poliéster o acrílicos para el sellado final.

Debido a su elevada resistencia y bajo coste, era el material de acabado más empelado en pavimentos interiores, pero sorprendentemente, el bajo coste, su facilidad de colocación y su empleo generalizado en los años 60-70, han hecho que se asocie a un suelo de baja calidad, propio de viviendas baratas. Esto hace que se coloque cada vez menos en los nuevos hogares, aún cuando se trata de un magnífico material. Otra ventaja es que si se ha desgastado por el paso del tiempo se puede abrillantar e incluso pulir, quedando como nuevo.

En contra sólo podría decir que resultan más fríos y duros a la pisada que los suelos de madera.Imagen

El mármol comparte algunas desventajas con el terrazo:

Puede resultar demasiado duro (hay más probabilidad de que se te rompa el vaso que se ha resbalado, las caídas son más dolorosas), también son muy fríos, les cuesta mucho absorber calor (para suelos radiantes tardan mucho en dar calor, pero cuando se calientan mantienen mucho tiempo la temperatura), ese brillo que los caracteriza es difícil de mantener, sobre todo en lugares de mucho paso, y es necesario el uso de productos poco abrasivos. Si bien es cierto que un pulido le devuelve el brillo perdido.

Algunas piezas pueden tener arenisca en la veta, lo que puede hacer que se rompan  con facilidad en ese punto.

 

Pero tiene sus ventajas: Al tener mucha dureza duran mucho tiempo (con el pulido se mantienen como nuevos), posee mucha variedad de colores y a la par combinaciones, se le puede dar distintas texturas.

Otra ventaja es que tendrás una pieza única e irrepetible, totalmente natural. No se repetirá el veteado en ninguna baldosa, al contrario que en el gres que lo imita. Imagen

CEMENTO PULIDO Y MICROCEMENTO:

El cemento pulido se ha popularizado a partir de los años 90 del siglo pasado debido al auge de  los famosos lofts. Hasta entonces era un material que sólo se usaba para suelos de comercios, oficinas y pabellones industriales. Con el paso del tiempo se ha ido sustituyendo por el microcemento, que es más resistente, económico y fácil de aplicar.

Tanto uno como otro son argamasas preparadas con áridos, agua, pigmentos y aditivos. La diferencia es que el microcemento tiene “el grano” más pequeño y por ello es más fácil de manejar. Además al fraguar queda más brillante sin necesidad de pulirlo, ya que está compuesto por cuarzo y resinas. (El cemento pulido se tiene que pulir, valga la redundancia).

Otra ventaja del microcemento es que no necesita juntas de dilatación, cosa que sí tendríamos que dejar en el cemento pulido para evitar que se agriete con los movimientos de dilatación que se dan con las altas temperaturas. Esto da uniformidad al suelo, quedando mucho más estético.

De ambos destacaría que son económicos y se pueden colorear, adaptándose a nuestros gustos. Con ellos conseguimos suelos originales, contemporáneos y artesanales que se colocan rápidamente sin dejar escombros. Van muy bien para ocultar defectos del pavimento o para nivelarlo.

También hay que decir que no aíslan bien (ni temperaturas, ni humedades, ni ruidos), el brillo requiere mantenimiento y un pulidito de vez en cuando, se pueden rayar o manchar de manera permanente y no todo el mundo sabe colocarlo…

No pegan para nada en casas clásicas o rústicas, en cocinas donde pueden mancharse de grasa (no sale) o en sitios con mascotas. Cuidado con los suelos radiantes, porque pueden llegar a resquebrajarlos.

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REVESTIMIENTO CERÁMICO:

 

Existen tres tipos básico de revestimiento cerámico: Azulejo, gres y gres porcelánico.

 

La principal diferencia entre ellos se encuentra en la cantidad de agua que absorben y su resistencia.

 

 

 

Azulejos: Son los más porosos, absorbiendo entre un 10-15% de agua. Una de sus caras está vidriada y por ella no se absorbe la humedad. Son los de menor resistencia. Por su facilidad de manejo, es el revestimiento apropiado para paredes en baños y cocinas, ya que esto permite más rapidez en su colocación y a la hora de hacer cortes y huecos para diversas instalaciones. Los más económicos. ¡Pero no sirven para el suelo!

Gres: Absorben del 3 al 6% la humedad. Más duro que el azujelo, es como un bizcocho, donde las dos caras del acabado son más resistentes que su interior, que es más blando y puede ser rojizo (pasta roja) o blanco (pasta blanca). La pasta blanca es más compacta y dura que la pasta roja. Por lo general, un gres normal es suficiente para el uso en todo tipo de vivienda, ademas a la hora de limpiar generalmente un gres es mucho más agradecido (la suciedad se nota menos) que un  gres porcelánico.

Gres porcelánico: Es una nueva generación de gres fabircado a distinta temperatura y presión entre otras cosas, lo que lo hace mucho más duro y resistente y con poquísima absorción de agua (menos del 0,5%). A diferencia del gres normal está compuesto del mismo material tanto por dentro como por fuera, no absorbe la humedad y no se raya con facilidad. Además no le ataca ningún producto de uso digamos cotidiano, excepto el ácido flourhídrico. A su vez se subdivide en gres porcelánico técnico o compacto y gres porcelánco esmaltado:

 

  • Gres Porcelánico Técnico o Compacto:  El técnico es más parecido a una piedra, siendo toda su masa una mezcla homogénea incluso por su cara vista.
  • Gres Porcelánico Esmaltado: El esmaltado como su nombre indica lleva un esmalte vitrificado por encima permitiendo que sus acabados imiten otros materiales como la madera, el metal, la piedra natural, etc.

El porcelánico es idóneo para suelos y revestimientos exteriores expuestos a cambios de temperatura y al agua o con un gran tránsito. También se suele utilizar en el revestimiento de fachadas. Últimamente se usa mucho para suelos de cocina por su dureza. Imagen

SUELOS AUTOADHESIVOS:

Los suelos de PVC o vinílicos estás muy de moda. Son ideales para cuando queremos dar un cambio a un suelo que no está demasiado mal sin gastarnos mucho dinero, ya que son tan fáciles de colocar que lo podemos hacer nosotros mismos.

Se pegan directamente sobre el suelo anterior y al tener tan poco espesor nos evitamos tener que limar las puertas. Además son resistentes al agua y no tienen tiempo de espera para pisar una vez que los hemos instalado. 

La desventaja es que necesitas suelos nivelados y en un estado medianamente bueno.

Yo los dejaría para los casos en los que buscamos un cambio de imagen rápido y económico. Imagen

 

 

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